Es muy habitual en los mercados de Asia o en las grandes ciudades que los comerciantes se agrupen, como antiguamente, por una especie de gremios. Así si tu quieres comprar por ejemplo cuchillos te vas a una calle o a una zona del mercado donde tienes 10 tiendas de cuchillos seguidas, que prácticamente venden lo mismo.
Cuando preguntas a una tienda por un producto y le dices que en la otra te lo daban mas barato, o bien si te ofrecen algo y tu ya lo tienes y se lo ensenyas, entonces ellos utilizan todos la misma frase: "same same but different". Hay hasta camisetas con la frase .
Mui Ne es una playa larga ancha y tranquila , sin vendedores de ningún tipo. En el primer tramo te encuentras varios resort con unos jardines preciosos que te da la sensación que estas en Marbella.
Al llegar a la arena hay mucho viento por lo que no hace calor y , como en Tarifa, la playa esta llena de cometas para hacer KiteSurf conducidas por tipos atarzanados a los que esperan en la orilla chicas morenismas en el chiringuito tomandose una San Miguel (que esta cerveza en realidad filipina y la tienen por esta zona) y unas tapitas.Nos alojamos en casa de un francés de unos 60 años casado con una vietnamita un poco mas joven. En la casa, al borde del mar, se veía a los pescadores salir en unas barcas que son como medio coco y que increíblemente gobiernan con un palo largo entre bandazos .
El continuo viento que sopla en Mui Ne ha dejado la costa muy erosionada, en algunas zonas el campo parece igual que el de Cadiz, con las mismas vacas y todo, y eso ha dado lugar a formaciones geológicas muy curiosas.
Por ejemplo el "fairy stream", que es un camino de barro con dunas cortadas a los lados que parece sacado de la pelicula La Guerra de las Galaxias y que en cualquier momento te va a saltar un morador de las arenas.
También hay dunas blancas y rojas, que parece que se iluminan al atardecer y que cuanto mas al fondo metes la mano mas calientes estan.
Tambien hay un pequenyo canyon "colorado".

Asi que en Mui Ne nos sentimos como en casa y nos dio mucha pena irnos. Pero nos despedimos del frances, de la vietnamita, de los 6 perros, del mono y de los 235 mosquitos y nos fuimos hacia Dalat.











































